Mamíferos mexicanos en peligro de extinción.

 En México como en el mundo, el aumento de la población demanda una gran cantidad de recursos naturales para satisfacer sus necesidades, lo que genera  con ello la sobreexplotación.  Actividades como la tala de bosques para la agricultura o el pastoreo han transformado los ecosistemas y con ello se ha provocado la pérdida de muchas especies. Además de la belleza en las pieles de diversos animales han provocado que se conviertan en piezas de colección, fomentando la caza y venta ilegal de estos organismos. Es latente la preocupación por salvaguardar  aquellas especies de animales que se encuentran en peligro de extinción, una de las principales consecuencias a la que nos enfrentamos es la alteración de los ecosistemas.

La biodiversidad en México.


 México es considerado  un país megadiverso debido a que se encuentra en una zona cercana al Ecuador, esta zona se caracteriza porque la  temperatura y la humedad son más favorables para  el desarrollo de la vida. Además, el país cuenta con extensas cadenas montañosas con distinta altitud, gran variedad de climas y diferentes tipos de vegetación, es por ello que en  México se concentra el mayor número de reptiles, como lagartijas, iguanas, cocodrilos y víboras. Además, ocupa el tercer lugar en anfibios, como ranas, sapos, salamandras y ajolotes; el segundo lugar en número de mamíferos y el cuarto en plantas; el primer lugar por la cantidad de especies endémicas de víboras de cascabel y de plantas llamadas cactáceas, por ejemplo, nopales, órganos y magueyes.

Mantener el equilibrio en los ecosistemas.


 Los ecosistemas han desarrollado un equilibrio de forma natural. Este balance se mantiene entre los seres vivos y las condiciones del ambiente. Por ejemplo, la cantidad de agua, los gases de la atmósfera como el dióxido de carbono y el oxígeno, se encuentran en equilibrio.
De este modo, aunque unos organismos se comen a otros, las poblaciones dentro de un ecosistema se mantienen más o menos con el mismo número de individuos. A esto se le llama "equilibrio dinámico". Entre todos los organismos del ecosistema, las plantas representan al grupo que proporciona la base de alimento para todos los demás seres vivos. Las plantas usan el dióxido de carbono durante la fotosíntesis para producir alimentos de los que se nutre el resto de la comunidad. Así, los árboles actúan como reguladores del dióxido de carbono o CO2. El CO2 se produce como resultado de la respiración animal y de la quema de combustibles como gas natural, leña y petróleo. Cuando se eliminan los bosques y el dióxido de carbono no se procesa, aumenta su concentración en la atmósfera, rompiendo el equilibrio de los ecosistemas.


 El caso del Teporingo.

 El teporingo es una especie endémica, con una reducida área de distribución que se limita a la parte central del Eje Neovolcánico Transversal. Pertenece a un género monoespecífico y es el conejo más pequeño de México. Tiene una longitud promedio de 290mm. Su pelaje es de color moreno oscuro y la diminuta cola no es visible. Las patas son cortas y las orejas redondeadas y pequeñas. Romerolagus es de hábitos diurnos con una mayor actividad entre las 10 y las 15 horas, que coinciden con el incremento de la temperatura y el decremento de la humedad ambiental.



El teporingo puede ser encontrado entre los 2,800 y 4,250m de altitud en bosque de pino (Pinus montezumae predominantemente) con un estrato herbáceo ocupado por gramíneas o zacatones (Festuca amplissima, F. rosei, Muhlenbergia macroura y Stipa ichu).
                       
Esta especie, se resguarda perfectamente en madrigueras propias o madrigueras de tuzas, pero puede refugiarse también en resumideros, rocas, raíces y peñascos. La dieta básica del zacatuche la constituyen los zacatones (F. amplissima, M. macroura y S. ichu) se reproduce durante todo el año, pero con un incremento en la actividad reproductiva de may9 a octubre, que coincide con la época de lluvia y con un leve ascenso anual de la temperatura. El periodo de gestación es de 39 días y el tamaño de camada es de 2 crías en promedio. Aunque no hay estimaciones confiables de la densidad de sus poblaciones, el teporingo es cada vez más raro por lo que es considerado en peligro de extinción en la NOM-059-ECOL-2001 y el Red Data Book de la IUCN.

Como consecuencia del incesante aumento de las prácticas agrícolas, ganaderas, de extracción de madera y a la presión de la cacería, el hábitat de esta especie está siendo destruido gradualmente. Adicionalmente, la expansión de las grandes zonas urbanas de Toluca, México y Puebla ha provocado de una manera directa e indirecta la fragmentación del hábitat de esta especie. De nueve áreas potenciales de distribución, actualmente, el teporingo únicamente se encuentra en las Sierras Chichinautzin - Ajusco y Sierra Nevada (volcanes Popocatepetl e Iztaccihuatl). Dentro del área de protección de flora y fauna silvestre del Corredor Biológico Chichinautzin se tienen registros de este lagomorfo, sin embargo, no se ha realizado un estudio formal para determinar el estado de sus poblaciones. En este sentido es sumamente importante monitorear las poblaciones de Romerolagus en esta parte de su distribución para evaluar su abundancia relativa y condiciones de su habitat.

Con el propósito de evitar la extinción del teporingo, por ejemplo, varias organizaciones han unido esfuerzos para reproducirlo en cautiverio. Entre ellas se encuentran la Fundación para la Protección de la Vida Silvestre de Jersey, la Fundación Naturalia, el Consejo Nacional de la Fauna (cnf), el Zoológico de Chapultepec en México y la Fundación Central para Investigación Experimental Animal de la Universidad de Hokkaido en Japón.

¿Y qué pasaría si no existieran?


En un ecosistema, todos los organismos se relacionan entre sí, principalmente porque unos son alimento de otros. Así, en el bosque hay árboles y plantas que sirven de alimento y albergan a otras plantas y animales. La materia en un ecosistema fluye desde las plantas, que son productores de materia orgánica, a los animales herbívoros y luego a los carnívoros. Cuando las hojas y los cadáveres de los organismos caen al suelo, las bacterias y los hongos los descomponen. Estos organismos obtienen su alimento al desintegrar los materiales y devolverlos al suelo en forma de minerales.

En algunos ecosistemas naturales hay suficiente alimento vegetal para los herbívoros o animales que comen plantas, los animales, a su vez, son suficientes para cubrir las necesidades de los que se alimentan de ellos. De este modo, el número de plantas y animales se mantiene más o menos constante. Cualquier cambio puede afectar a todos los miembros del ecosistema.

Es evidente, la necesidad de reconocer la importancia de que todos los seres vivos jugamos un papel fundamental en los ecosistemas (selvas, bosques templados, pastizales, desiertos, manglares) donde habitemos. Así como el grillo se come al pasto, la araña se come al grillo, la lagartija se come a la araña y el ave se come a la lagartija, y con ello favoreciendo el flujo de energía retroalimentado el ecosistema; sería interesante cuestionarnos ¿QUÉ HACES TÚ PARA MANTENER EL EQULIBRIO DINÁMICO DE LOS ECOSISTEMAS?


Bibliografía.
Libro de Ciencias I, énfasis en biología. Primer grado vol. I Telesecundaria.
                
Referencias electrónicas.



Reflexión:
¿Por qué has elegido ese tema?
Me llama la atención la belleza de los paisajes naturales y la riqueza biológica que tenemos en México, sin embargo me entristece que siendo mexicanos no hagamos algo por salvaguardar el patrimonio que tenemos y sobre todo me preocupa que las nuevas generaciones tendrán que conformarse con la información documental (fotografías, vídeos, documentales) pues no tendrán la oportunidad verlo con sus propios ojos.
¿De dónde partiste para empezar a escribir?
De mis intereses, de mis saberes previos.


Santos Jaime Lozada Herrera.
Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual
Eje 4, unidad 1
Lectura y escritura exploratoria




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